Vino nuevo en Odre nuevo

“El mundo que hemos creado es un proceso de nuestro pensamiento. No puede ser cambiado sin cambiar nuestro pensamiento.” (Albert Einstein)

Como se registra en esta maravillosa cita de Albert Einstein, sin lugar a dudas para cambiar el mundo debemos comenzar por cambiar nuestra forma de pensar, nuestra transformación deberá comenzar desde lo profundo de nuestro ser. Transformarnos como les mencionaba en uno de mis post no es un proceso simple. Ciertamente es un concepto que se dice fácil en la teoría, pero cuando pasamos a la implementación resulta un proceso complejo, pero jamás imposible.

Hace algún tiempo una muy querida amiga se acercó a mí y me expreso la siguiente frase; “que tus palabras no suenen tan alto que no me permitan ver tus obras.” Hoy muchos años después esas palabras forman parte de toda decisión que tome para mi vida personal y para mi proyecto de desarrollo. No hay una herramienta más convincente para liderar y motivar a otros a buscar una transformación en sus vidas, que por medio de nuestro modelaje. Por eso hoy quiero compartirles algunas de mis experiencias cuando tome la decisión de desaprender para poder llegar a convertirme en ese que el universo ya tenía diseñado para mí. Y también del porque he abrazado al concepto de la asertividad como herramienta para defender cada uno de mis nuevos principios, ideas y valores.


“Nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día.” (Ernesto Sábato)

Durante nuestro largo caminar hacia convertirnos de niños en adolescentes, vamos llenando nuestra mente y corazón de una infinidad de ideas, principios, conceptos y valores. Sin saber que al final de esa larga jornada necesitaremos sentarnos y reevaluar cuales de todos ellos serán aun funcionales para ese nuevo ser en el que nos hemos convertido. De igual forma, cuando tomamos la sabia decisión de comenzar una transformación en nuestras vidas, será imperativo someternos a un proceso de una profunda retrospección. A través del cual tendremos que sin lugar a dudas desaprender mucho de aquello que habíamos aprendido porque ya no será, compatible con el quiero llegar a ser.

Hace varios años sentí una profunda necesidad de una transformación espiritual. No es ni nunca será mi intensión en este ni en ninguno de mis artículos, el rayar en ningún tipo de concepto dogmático, porque llevo como estandarte de vida la frase de Jiddu Krishnamurti que dice y cito;  “La religión de todos los hombres debe ser la de creer en sí mismos.”

Para alcanzar mi meta tome la decisión de comenzar a profundizar en diferentes áreas de la espiritualidad y los conceptos teológicos. Sin lugar a dudas fue uno de los procesos de mi vida donde no había otra opción que no fuera la de desaprender. Estaba lleno de ideas, de principios, conceptos y valores que me impedían recibir todo aquella información nueva, con la cual mi ser estaba experimentando una profunda satisfacción. Uno de los conceptos que me hizo dar un giro de 360 grados fue encontrarme con un mensaje en la Biblia que dice y cito; “Ni tampoco se echa vino nuevo en cueros viejos, porque el vino nuevo hace que se revienten los cueros, y se pierden tanto el vino como los cueros. Por eso hay que echar el vino nuevo en cueros nuevos.”

Para renacer, para transformarnos, para recomenzar, para ser alguien completamente nuevo, necesitamos olvidar y echar fuera todo aquello que ya no se alinee con el nuevo ser. Si no echamos fuera de nosotros todo el resentimiento, el rencor, el dolor, la amargura, la tristeza y hasta la desolación que nos causó una traición no seremos capaces de liberar el espacio necesario para llenarlo con nuevos conceptos. “Con las manos llenas no habrá espacio para recibir nada más.”  Dejar ir todos esos sentimientos que posiblemente han vivido muy arraigados en nosotros por un largo tiempo no es un asunto fácil, ciertamente no lo es, pero lo que sí es cierto es que es totalmente posible hacerlo.

Cuando nos deshagamos del pasado y logramos experimentar conceptos tales como el perdón, la misericordia, la restauración, la templanza, la mansedumbre, la paz y sobre todo comenzamos a experimentar el amor, allí comienza el nacimiento de nuestro nuevo ser. Cuando comenzamos a amar se comienzan a deshacer en nosotros todos los sentimientos, ideas, y conceptos que no miraban hacia la luz. En mi proceso de desaprender entendí que para poder amar a otros necesitaba amarme a mi primero. Entendí que para nacer primero hay que ser enterrado, morir y resurgir como las semillas. Lo que es importante en la vida no son aquellos que intentaron enterrarte vivo, lo que es verdaderamente importante es entender que ellos solo fueron instrumentos utilizados por el mismo universo para que tu pudieras renacer.

“Aunque estoy convencido de que nada cambia, para mí es importante actuar como si no lo supiera.” (Leonard Cohen)

Lo importante es que todos ellos verán como poco a poco comenzara tu tronco a fortalecerse, como tus raíces alcanzaran día a día una mayor profundidad y grosor. Se asombraran de como de tu tallo brotaran cientos de ramas. Todas ellas llenas de fuertes hojas dispuestas y disponibles a trabajar intensamente en el proceso de fotosíntesis para darte vida y vida en abundancia.

Pero el momento de mayor impacto para ti y para todos los que intentaron acabarte será el día en que surja de tu interior esa primera flor. Y detrás de ella darás paso a una y otra y otra y otra y otra flor, para convertir el proceso en la más hermosa de las florestas. Lo más importante es que de cada una de esas flores que brotaran, nacerán los frutos que hablaran al mundo de ti. Porque de ti nacerán los frutos de la empatía, de la resiliencia, de la longanimidad, de la compasión, de la entrega y del amor. Porque a eso es, que estamos llamados todos los que hemos entendido que somos un simple rayo de un inmenso y brillante sol.

No sé qué hasta el día de hoy haya podido detener en ti el proceso de desaprender para lograr esa trasformación y desarrollo que tanto anhelas. No sé si tiene nombre, si tiene forma o si simplemente habita en lo profundo de tus ideas. De lo que si no tengo la menor duda es que eso ocurrió hasta hoy. Porque desde este mismo instante tu haz entendido que aquello en lo que creías, que aquello en lo que habías cimentado la construcción de tu futuro ya no sirve mas. Hoy vamos a comenzar con nuestro más importante proyecto, Tú y solo tú.

Necesitamos tirar todo ese vino viejo, y necesitamos deshacernos de ese cuero viejo en el que le consérvanos por tanto tiempo. El vino nuevo está listo, tiene el cuerpo, el aroma y la consistencia perfecta, es tiempo de que le viertas todo en ese nuevo odre que has ido construyendo durante tu transformación. Quizás puedas sentir que aún no está listo para que otros le degusten, no hay problema alguno con eso. Ese experto catador que vive en ti te susurrara al oído cuando ya esté listo el vino para que otros puedan tomar de él. Y ese día entenderás que todo lo que ocurrió durante el camino debía haber ocurrido. Y simplemente, levantaras la copa de tu vida y gritaras al cielo “Salud”.

Pero no todo será tan fácil como se escribe, posiblemente como en todo proceso de cambio abra una dura resistencia. Quizás no provenga de ti porque durante el proceso ganaste la confianza suficiente como para saber que todo está en control. La resistencia posiblemente vendrá de algunos de los que aun te rodean. De gente que estuvo a tu lado pero que no caminaron juntos. Posiblemente de quienes pensaron que no lo lograrías, pero que hoy al ver la realidad de tu nueva vida, no lo pueden ni entender ni aceptar. Para trabajar entonces con la defensa de quienes somos, de lo que creemos, y de las ideas, conceptos y valores que hoy nos describen, para eso abrazaremos la asertividad.

“La vida es una serie de cambios naturales y espontáneos. No los resistas, eso solo crea dolor. Deja que la realidad sea la realidad, deja que las cosas fluyan naturalmente hacia adelante en la forma que les gusta.” (Lao Tzu)

En términos generales y sin rayar en conceptos muy rebuscados, la asertividad es sin duda un concepto muy ligado a la inteligencia emocional. Igualmente cuando hablamos de asertividad nos referimos a la comunicación con los demás. Porque ser asertivo es comunicarse de forma efectiva, es decir lo que queremos transmitir de forma firme a la vez que respetuosa y empática con los demás y con uno mismo. Mi definición personal de asertividad es comunicar lo que deseamos, sentimos, y opinamos, respetando siempre a quien se lo estamos expresando.

Pero porque les hablo de abrazar la asertividad para defender eso en lo que nos hemos convertido, pues simple, porque quienes cambiamos fuimos nosotros. En quienes se dio paso un proceso de transformación fue en nosotros, los demás siguen igual o peor que antes. Así que cuando nos pregunten y en ocasiones hasta nos cuestionen porque hoy somos como somos, podamos de forma clara y efectiva explicarles el porqué.

Quienes hemos decidido asumir una actitud asertiva ante la vida nos hemos convertido en personas que defienden sus propios derechos pero siempre, siempre, siempre, respetando a los demás. Para ser asertivos necesitamos ser empáticos y al mismo tiempo defender nuestros intereses. Por medio de la asertividad damos paso a un diálogo abierto que permite llegar a un acuerdo. No es un asunto que querer ganar siempre, es más que nada afrontar los conflictos buscando siempre una solución. Decimos que somos gente asertiva porque mostramos seguridad en nosotros mismos y respeto hacia los demás. De las cualidades que más amo de la gente asertiva es que son cordiales, respetuosos, saben dialogar y defender sus posturas argumentando, aclaran confusiones, no entran en descalificaciones o provocaciones desarmando con argumentos a las personas que les ataque.

Pero desde mi punto de vista la mayor fortaleza que produce la asertividad es la capacidad de manifestar nuestras posturas de forma firme, razonada y justificada, pero sobre todo respetando la opinión de los demás. La asertividad les dirá a los demás que somos gente segura de nosotros mismo, que demostramos un alto nivel de empatía y respeto por los demás y que evidentemente nuestra asertividad es resultado de un profundo conocimiento de la buena gestión de las emociones (inteligencia emocional).

El mensaje de hoy es simple, a romper, tirar y deshacernos de esos odres viejos. A desechar ese vino viejo producto de cosechas del pasado. A limpiar y tener listos los odres de nuestras almas. Es momento de derramar en ellos todo el vino nuevo de la sabiduría, el conocimiento, la voluntad, la pasión, el compromiso, la persistencia y el amor.

Así que mis amados lectores, levantemos nuestras copas, brindemos y gritemos al mundo,

“SALUD”.

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