Una Refrescante Limonada

Tomado de «Cambia tu vida»


“No importa lo que ocurre, sino qué voy a hacer con eso que me ocurre. A partir de ahí asumo la responsabilidad de darlo todo en cada situación.”Gustavo Zerbino

(Tomado de del libro “Aprendiendo de los mejores 2” – Francisco Alcaide)

Ayer en el post diario en mis redes sociales les dejaba esta poderosa frase al final y les comentaba que sería el prólogo de mi nuevo post semanal en mi Blog. Así que les exhorto a seguirme en todas mis redes sociales, para que disfruten cada día de una deliciosa y refrescante lectura para el resto del día.

Hoy quiero dar un papel protagónico a la vida, esa señora que conoce cada uno de nuestros pasos. Posiblemente hoy mi post no parezca estar tan enfocado en mis dos pilares principales sobre desarrollo personal e inteligencia emocional, pero no es así.  Por el contrario en esta nueva lectura pretendo que tomemos la barca de nuestra alma (la vida) y zarpemos hacia aguas profundas (adversidades) y desde las profundidades del mar (destino) miremos hacia la costa (área de confort) y nos convenzamos de que; “esta vida se trata de hasta dónde quieres llegar.”


Para quienes no conocen ni habían escuchado sobre el autor de mi frase inicial. Gustavo Zerbino es uno de los trece sobrevivientes del llamado “Milagro de Los Andes”. El 13 de octubre de 1972 el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya se estrelló con 40 pasajeros y cinco tripulantes en Los Andes en su viaje hacia Santiago de Chile. Esta historia se ha llevado incluso a la pantalla grande y chica en varias ocasiones. Pero este no es el tema principal de mi escrito para hoy.

En realidad hoy lo que pretendo es hacernos despertar del letargo en que muchos hemos vivido, estamos viviendo y seguimos viviendo. Necesitamos darnos cuenta que hasta donde queramos llegar no lo dicta ni la vida, ni el destino, ni las circunstancias, ni nadie fuera de nosotros. Hasta donde usted y yo queramos llegar es un asunto de decisión totalmente personal.

“Una de las cosas que aprendí en la cordillera es a no vivir una realidad virtual, esos patrones de conducta instalados en nuestra mente que nos hacen responder automáticamente frente a los acontecimientos.” – Gustavo Zerbino (Alcaide 2018)

Mi amado amigo necesitamos entender que para ganarle a la vida no podemos jugar bajo sus estrategias, necesitamos crear nuestras propias pautas y hacer lo que sea necesario hacer para alcanzar nuestras metas. Aquel grupo de jóvenes que fue a parar al mismo centro de las heladas tierras de Los Andes, hiso hasta lo indecible para regresar a casa con vida. Y claro está, quienes no regresaron con vida, no significa que no hicieron lo mismo. Solo significa que ellos son los que en realidad comenzaron a vivir la buena vida.

Una de los cinco pilares que predico en mi proyecto de vida es sin duda la persistencia. Y cuando hablo de persistencia no solo hago uso de toda la maravillosa información que he recibido de mis poderosos referentes. Cuando les hablo de persistir siempre activo mi empatía para conmigo mismo, y ustedes pensaran empatía para contigo mismo, ¿en serio?

Pues si para tu entender el dolor de la vida de otros necesitas identificarte, y para identificarnos necesitamos decir “Me Prestas tus Zapatos”. Porque solo allí en esos zapatos es que logramos ver y sentir cuan profundo puede ser su dolor. Para hablar a otros de persistir tienes que ir y traer a tu mente aquellos momentos en los cuales estuviste en lo profundo de un lago cenagoso y recordar el momento en el que una mano poderosa  se extendió y te ayudo a salir de allí.

Mi amada abuela siempre decía; “las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra.” En la vida para que otros vean de lo que realmente son capaces, necesitan verlo también en otros. Persistir es seguir caminando aunque tus pies estén congelados por el frio que producen las adversidades. Persistir es no detenernos ante un diagnóstico de cáncer, es saber seleccionar la actitud correcta y desde ese mismo instante comenzar a hacer “Una Refrescante Limonada” con los limones que nos tire la vida.

“La vida no es un problema a ser resuelto, sino una realidad a experimentar” – Soren Kierkegaard

Quedarnos inmóviles ante nuestras circunstancias solo nos provocara una “muerte dulce”, de la misma forma que mueren las personas que inhalan monóxido de carbono. Si usted y yo no actuamos simplemente nuestro cuerpo se va adormeciendo lentamente incapaz de reaccionar ni de moverse. Estudios reflejan que las victimas de inhalación de CO en muchos casos pueden ser consciente de que no está bien, pero la desorientación y el adormecimiento que el CO produce en su organismo les impiden salir del edificio o pedir ayuda.

Eso mismo nos pasa cuando ante situaciones de dificultad usted y yo simplemente nos paralizamos. La actitud correcta es seguir mi amado amigo, es seguir, es persistir, es no desmayar, es recobrar la consciencia y reconocer que el amor todo lo puede. Porque en medio de la adversidad una de sus más poderosas armas siempre será el amor. Cuando amamos en realidad siempre estaremos dispuestos y disponibles para hacer lo que sea necesario para lograr la meta. Cuando amamos reconocemos que si queremos llegar rápido es mejor ir solos, pero si lo que en realidad queremos es llegar lejos muy lejos, entonces es mejor ir acompañados.

“Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.”  – Madre Teresa de Calcuta

Por medio del amor nos apoyamos, nos motivamos, nos fortalecemos y por supuesto nos hacemos más grandes. El amor fue, es y siempre será la piedra angular de la vida, quien no ama pierde fuerza, quien no ama, es incapaz de entender el dolor de otros y por ende nunca lograra desarrollar en su vida la poderosa arma de la empatía. Nosotros somos seres integrales, y necesitamos satisfacer cada uno de nuestras necesidades, tanto físicas, emocionales como espirituales.

Ser empático nos predispone a un desarrollo más profundo de nuestra sensibilidad humana. Nos permite no solo ver y sentir el dolor de mi prójimo.  La empatía nos mueve a reaccionar, a movernos en pos de proveer un bien para quien está en desgracia, en proveer alimento para quien esta hambriento y en proveer amor para quien está solo.

Para poder satisfacer entones nuestras necesidades espirituales tenemos simplemente activar nuestra espiritualidad. Les recuerdo que espiritualidad y religiosidad son dos conceptos totalmente diferentes. La religiosidad tiene que ver con el cumplimento de conceptos dogmáticos, ideados, diseñados y desarrollados por el mismo hombre. Es cumplir con leyes que muchas veces quienes las imponen son los primeros en quebrantarlas.

Espiritualidad es un concepto que va mucho pero mucho más allá de la imposición de dogmas, es unidad con el universo, es contacto con todo ese plano exotérico, con todo eso que nos hace vivir. La religión intenta proteger aquello que los demás ven, la espiritualidad busca guardar, proteger, cultivar y desarrollar todo aquello que los demás no ven pero que usted y yo tenemos aquí frente a nuestros ojos.

“Una vez que hayas comenzado a ver la belleza de la vida, la fealdad comienza a desaparecer. Si comienzas a ver la vida con alegría, la tristeza desparece. No puedes tener el cielo y el infierno, sólo puedes tener uno. Es tu opción. Tu decisión. Tu destino.” – Osho

Ser alguien espiritual es tener la capacidad de conectar con los demás (empatía), ser espiritual es sentir en lo más profundo de nuestro ser un deseo inmenso por que otros alcancen sus sueños (persistir), ser alguien con un mayor nivel de espiritualidad es tener la capacidad de amar sin reservas, de estar dispuesto a darlo todo por la felicidad y la alegría de los demás (amar).

Pero para mí ser un ser espiritual es reconocer que algo, alguien o algunos están allí cuidando de mí. Ser espiritual para mí es vivir en paz y en amor con mi entorno. Es ver el amor en cada ser que tengo a mi alrededor. Ser espiritual es tener la capacidad de amar y ser amado. Es desprenderme de mí y buscar el bien colectivo, es no pensar en lo que no tengo, sino dar gracias por la abundancia de bendiciones que la vida me regala a cada instante.

La espiritualidad se activa cuando usted y yo entendemos que el universo nos regala diariamente una cuenta bancaria con un depósito inicial de 84,600 segundos para disfrutar. Depende de usted y de mí en que invertimos nuestro tiempo. Lo podemos invertir en quedarnos sentados e inmóviles y al final tener una muerte dulce. O simplemente levantarnos y con los limones que nos lance la vida cada día, preparar la más deliciosa y refrescante limonada.

Porque la vida se trata de; “Hasta donde quieras llegar”.

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