¿Me ayudas por favor?

“Si quieres ser respetado por los demás, lo mejor es respetarte a ti mismo. Sólo por eso, sólo por el propio respeto que te tengas, inspirarás a los otros a respetarte”. (Fedor Dostoievski)

Hace poco les recordaba en uno de mis post, que uno de los pilares sobre los cuales descansa la inteligencia emocional son las habilidades sociales. Y una de las características de la gente con un buen desarrollo de estas habilidades es que suelen ser gente asertiva. Desde mi punto de vista esta cualidad es indispensable para todo aquel que este o tenga planes de trabajar con su desarrollo personal y profesional. Sin lugar a dudas la asertividad es una cualidad que todos miran y admiran en nuestras relaciones sociales.

¿Pero que significa que una persona es asertiva? Pues antes de entrar en una definición científica pasemos a presentar un ejemplo de cómo se comportan y actúan las personas asertivas.

  1. Está una pareja cenando en un restaurante y uno de ellos se percata que la copa de agua esta manchada y tiene un “crack” en el borde.

  2. Alternativa A – llama al mesero con un tono de voz alto y le increpa delante de todos que su copa está sucia y encima astillada.

  3. Alternativa B – se levanta de la mesa y solicita halar con el gerente del establecimiento, denuncia la situación y les deja saber que no va a pagar por nada.

  4. Alternativa C – pide a uno de los meseros que le consiga al mesero de su mesa y le notifica su observación y solicita de forma amable que le cambien su copa. En adición le hace una sugerencia de que para evitar este tipo de situación vuelva a suceder trabajen con un mejor plan de control de calidad de los utensilios.

Ahora les tengo dos preguntas; en mi primer lugar ¿cuál de las tres alternativas aplica para una persona asertiva? y la segunda pregunta sería; ¿con cuál de estas alternativas te identificas?

Para la psicología el termino asertividad puede ser definido como; “una capacidad social en la que aprendemos a expresar nuestros sentimientos, emociones, descubrimos la manera de respetarnos a nosotros mismos pero sin actuar de manera agresiva.”

Pero como decimos en Puerto Rico, en arroz y habichuelas, ser asertivo es tener la capacidad de saber que decir, como decirlo, cuando decirlo, donde decirlo y a quien decirlo. Y es que ser asertivo tiene que ver con reconocer que ese famoso lema de que las palabras se las lleva el viento es totalmente falso. Lo que usted y yo decimos puede marcar positiva o negativamente la vida de una persona para siempre. Sobre todo a una persona con problemas de baja autoestima, cualquier crítica aun cuando pueda ser constructiva podría afectarle seriamente.

Así que siguiendo esta misma línea cabe señalar que hay varias razones por las cuales las personas no trabajan con el desarrollado de comportamientos asertivos. Por ejemplo, las personas con baja autoestima suele pensar que sus creencias, derechos y opiniones no tienen necesariamente que ser tomados en consideración.  Pero también tenemos el otro lado de moneda, aquellos que por el contrario piensan que sus derechos y opiniones tienen que ser respetados y considerados por encima de los de cualquier otra persona, estos son incapaces de desarrollar asertividad.

La asertividad es sin duda una ventaja competitiva para quienes la poseen y me explico. Cuando somos asertivos tenemos la capacidad de manejar una situación de potencial confrontación y convertirla en una de ventaja para nosotros. Existe un concepto que algunos llaman “el desarme”. Este concepto lo que nos dice es que por medio de la asertividad podemos conseguir que alguien que de primera intensión se niega a darnos apoyo, termine cambiando de pensar y se une a nuestro equipo.

La efectividad del concepto del desarme estriba en desarmar al otro. O sea, cuando solicitamos a alguien que nos apoye con un proyecto para evitar que se niegue a este debemos comenzar nuestra conversación reconociéndole con honestidad el por qué hemos acudido a él o ella. Todos los seremos humanos gustamos de ser reconocidos por nuestras fortalezas. Tomemos lo siguiente como ejemplo;

Líder – “Luis, ¿podrías por favor completar el reporte de ordenes despachadas para hoy en la tarde?

Luis – “Jose, en realidad tengo ya otras prioridades que me habían sido asignadas y no creo poder completarlo, además de que ese reporte no es parte de mis responsabilidades.”

Líder – Tienes toda la razón Luis, ese reporte normalmente lo trabaja Roberto, pero en su ausencia pensé en solicitarte apoyo, porque he visto la calidad, claridad y nitidez de tus trabajos y pensé que podemos darle una nueva imagen a este reporte. Ciertamente tus destrezas de desarrollo y presentación de reportes son excelente. Así que, ¿te parece bien si revisamos tus prioridades y vemos como darle espacio a este reporte?

Le dejo a usted la escena final, porque pueden existir varias alternativas. Pero en mi carácter personal, no tengo duda que Luis reviso su agenda y le dio espacio al reporte que Jose le había solicitado. Como decía mi amada abuela, “no es lo que se dice, sino como se dice.” Nuestro forma de pedir las cosas determinara el resultado de lo que recibiremos. Una de mis frases célebres favoritas de Stephen Covey dice y cito; “Trata siempre a tus empleados como quieres que ellos traten a tus mejores clientes.”

La vida personal y laboral se trata de “pay-back”, los seres humanos por naturaleza damos a cambio de lo que recibimos. Ser asertivos nos coloca en una posición de ventaja porque la gente a la que acudimos nos percibirán como ese tipo de persona que no exige, solo sugiere, que no grita sino comparte su punto de vista, que no impone sino que presenta una alternativa más y sobre todo la gente asertiva refleja claramente su inteligencia emocional.

Por eso quien es asertivo no necesita elevar su tono de voz para hacerse sentir, por el contrario cuando se dirige a uno o a cientos de personas utiliza todas sus habilidades sociales y se expresa con asertividad y empatía. Pero estos dos conceptos no son lo mismo, tiene un gran parecido pero también existe diferencia entre ambos.

La empatía es la capacidad de «ponernos en los zapatos del otro» es decir, de sentir como propias las emociones ajenas y actuar teniendo en cuenta a las personas que nos rodean. La empatía es una característica de la inteligencia emocional muy importante y muchas veces se relaciona directamente con la asertividad, esto ocurre porque para poder ser asertivos, necesitamos desarrollar la empatía.

La principal diferencia entre asertividad y empatía reside en que la asertividad está enfocada en expresar algo nuestro de cara a los demás, mientras que la empatía es justo lo contrario: la empatía es un canal de afuera hacia dentro, hacia nuestro propio procesamiento emocional. Sin lugar a dudas si no tenemos la capacidad de sentir las emociones de mi receptor no podemos llegar a ser asertivos en un proceso de comunicación efectiva. Por el contrario cuando comprendo aquello por lo que esa persona está atravesando la asertividad fluye sola porque sabemos no solo que decir, sabremos cómo decirlo, cuando decirlo, y en qué ambiente momento justo decirlo.

Ser asertivo es reconocer mi derecho a expresar mis sentimientos, sin rayar en la más mínima falta de respeto a los derechos de mi prójimo. Mi consejo para hoy es; “Aprendamos a ser cada mejores seres humanos, mejores amigos, mejores compañeros de trabajo y vecinos. Hagamos uso de la asertividad y construyamos un mejor mañana para todos.”

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