Como flor en el desierto


“La paciencia, persistencia y transpiración son una combinación indestructible para el éxito.”
(Napoleón Hill)

El desierto de Atacama en Chile es considerado como uno de los lugares mas inhóspitos, áridos y desérticos de todo el planeta. Tanto así, que la NASA realiza estudios en algunos sectores, para entender como debe ser la vida en el planeta Marte. Pero en ese mismo lugar, cada cinco a siete años ocurre un evento casi increíble. Yo le llamo el Milagro de Atacama, podría ser equivalente a algo así como si se hiciera realidad en este tiempo, la caída del Mana en el desierto del que reseña la Biblia.


La realidad es que dado un incremento en el volumen de lluvia que cae sobre el desierto, millones de semillas que estuvieron por años dormidas, despiertan a la vida. De repente una mañana el suelo, árido y seco se transforma en una alfombra multicolor de hermosas flores que muestran su colorido y al mismo tiempo regalan su aroma. Entonces aquel lugar en el que vivir era casi imposible, se torna en un paraíso en medio de un inmenso desierto.

El Milagro de Atacama me habla de cuatro importantes elementos para alcanzar el éxito. Desde mi punto de vista y por mi experiencia, el éxito no se alcanza al azar, es una meta que se alcanza con; paciencia, confianza, persistencia y agradecimiento. A los momentos difíciles en los que parecería que no hay salida, y en donde se puede llegar a perder toda esperanza, yo les llamo desiertos.


En realidad, no sé si tú has tenido que experimentar algo como esto, pero yo si lo he vivido, y por cierto en mas de una ocasión. Han sido momentos donde poco a poco todo comienza a perder vida. Donde el terreno más fértil se transforma en un terreno seco y árido. Son momentos en los que en ocasiones he querido gritar al cielo; Padre mío porque me has abandonado.


Los momentos difíciles se enfrentan con paciencia, de nada nos sirve hiperventilarnos y hacer que nos suba la presión sanguínea. Esa actitud para nada contribuye con la solución a nuestros problemas. En medio del desierto el llamado es a hacer como las semillas del Atacama, esperar por el tiempo que así sea necesario. A lo mejor sean cinco, a lo mejor sean cuatro o posiblemente sean siete. Cuanto sea el tiempo no es lo importante, lo verdaderamente importante es saber que la lluvia en ese tiempo perfeto caerá. Lo importante es no desesperar, sino esperar y confiar en que el universo conspirara a nuestro favor.


Eso me lleva al segundo elemento indispensable en medio del desierto, la confianza. Y en este punto me refiero a una doble confianza. Primero en confiar que el desierto no será eterno, y segundo confiar en que tenemos todas las herramientas necesarias para sobre pasar ese difícil tiempo. El gran pensador Virgilio siempre decía; “Ellos pueden, porque creen que pueden.” Para dar paso a una hermosa experiencia de florecer en medio del desierto, necesitamos creer que si podemos florecer. Necesitamos entender que eso que buscamos, no está fuera, está dentro de nosotros. Necesitamos tener la certeza de que somos capaces, necesitamos incrementar nuestra autoconfianza.


Sin duda al principio del desierto, normalmente asumimos la posición de que esto será por un breve periodo de tiempo. Pero cuando el tiempo sigue pasando y el desierto en lugar de disminuir se hace mas crudo y seco, muchos de nosotros claudicamos y caemos rendidos ante la situación que nos agobia. Pero la vida no se trata de rendirnos, si en realidad queremos volver a ver nuestro valle repleto de flores, entonces necesitamos persistir. Y persistir se trata de estar dispuestos y disponibles para hacer todo lo que fuera necesario hacer, pero lo mas importante, por el tiempo que sea necesario hacerlo.


Persistir no se trata de llegar con mucha fuerza y creer que somos los protagonistas de la serie. Persistir se trata de permanecer, no es de quien llega mas rápido, se trata de quien llega mas lejos. Si las semillas en el desierto perdieran toda paciencia, si perdieran la confianza en su ayudador y en ellas mismas, y si claudicaran con el paso de los primeros años, entonces no formaran parte del milagro de la floresta en el desierto. Habrán llegado muy cerca, pero habrán perdido su norte y su posibilidad de ser parte del gran evento esperado. Sin duda que la lluvia caerá, yo se que si caerá y hará que mis semillas germinen, crezcan y florezcan.


Y esto me lleva al último, de los elementos para alcanzar el éxito, y para mí el mas importante, la gratitud. Una vez pasada la lluvia, una vez nuestra semilla haya germinado, crecido y florecido, nos corresponde agradecer por el milagro. Las veces que este momento ha llegado a mi vida, después de atravesar un corto o largo desierto, siempre me gusta repetirme una y otra vez, si has llegado hasta aquí debes mostrar agradecimiento por haber llegado. Muchos de los que estuvieron con nosotros no lo lograron, muchos perecieron en el camino, otros perdieron, la confianza, la fe y la esperanza y decidieron volver atrás.


“Quienes no agradecen lo poco o lo mucho que la vida les ha regalado, no están preparados para que la vida les entrega todas las bendiciones que desde antes de la fundación del mundo les tenía reservadas.”

No se si hoy estés atravesando algún desierto, o si tal vez hoy te encuentras en medio de la más grande desolación en tu vida. Lo que si se, y en lo que tengo absoluta confianza, es en que la lluvia caerá. Se que sin dudar la semilla de tu corazón será regada, que germinará, que crecerá y que finalmente florecerá. Cuando será ese dia perfecto, eso si no lo sé, pero si te exhorto a que cuando sea, no olvides por nada del mundo, alzar tu voz y dar un grito de agradecimiento por esas flores que han nacido en ti.


Un fuerte abrazo y bendiciones.

 

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