Cambio o Transformación

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Tomado de Entrepreneur


Esta semana tuve una conversación con un grupo de amigos sobre transformación y cambio. Casi todos coincidimos en que aunque pudiéramos pensar que cambio y transformación son lo mismo, ciertamente existe una exponencial diferencia entre uno y otro.

Pero la conversación se quedó rondando en mi cabeza y me dije, ¡óyeme y que tal si utilizas ese tema para tu próximo post!

Y mientras escribia este post confirmaba que cada segundo que pasa de nuestra vida, envuelve un cambio y posiblemente también una transformación. Así que te sugiero que te sientes cómodo y evites cualquier tipo de distracción, porque muy probablemente cuando termines de leer este post no te sientas igual, posiblemente se haya producido un deseo de cambio en ti. Pero lo que realmente pretendo es sembrar en ti la semilla por el anhelo de transformación.

“Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia” – Marcel Proust

Simplemente mirándonos al espejo podemos identificar uno o varios procesos de cambio en nosotros. O estamos más viejos, o estamos más jóvenes (yo me inclino por la segunda). O estamos más flaquitos o menos flaquitos (en este caso me voy con la primera, si claro). En fin, en nuestra vida se producen cambios de forma constante e inevitable.

Pero yo me pregunto y te pregunto; ¿ocurren procesos de transformación en nuestras vidas con la misma naturalidad que se producen los cambios?

Tomado de «La mente es maravillosa»


“Nos deleitamos con la belleza de la mariposa, pero raramente admitimos los cambios por los que ha pasado para conseguir esa belleza.” – Maya Angelou

No sé cómo lo veas tú, pero para mí, el cambio se produce como respuesta a una acción externa. En otras palabras, cambiamos porque alguien o algo nos proponen que cambiemos.


Dime que te parece esta historia; llegamos a la casa de nuestra mama para este próximo almuerzo del Día de las Madres, y después de echarnos la bendición nos dice;

¡Nene (a), tú como que has cogido unas libritas ¿verdad?, debes rebajar un poquito, no es que te veas mal, pero por salud, tú sabes!


Entonces uno regresa a la casa y se mira en el espejo y se dice; “pues sí fijate que yo creo que me voy a poner a dieta”.


Y mira esta otra, llegamos a la oficina pasadas las 8:30am y nuestro supervisor o gerente directo es el que nos recibe y con una sonrisita medio burlona nos dice; óyeme no sabía que habías cambiado de horario, ¿ahora estas de 9:00am a 6:00am?

Y es ay cuando uno se dice, “hermano” a cambiar la hora del reloj despertador, porque si no, ya sabes que será lo próximo que tu jefe te dejara saber.

Y así se comienzan a producir los cambios en nuestra vida, porque alguien o algo nos motivaron a realizar ese cambio.

“Ojo, el resultado de nuestra respuesta a la propuesta de cambio, dependerá de nuestro nivel de resistencia al mismo. A menor resistencia mayor probabilidad a un cambio exitoso y viceversa.”

Sin embargo las transformaciones en la vida, las empresas o incluso en la sociedad no se dan como resultado de una reacción a una propuesta externa, “es más una respuesta a un deseo o motivación interna.”

“Es un proceso que comienza dentro, muy dentro de nuestro ser y termina posteriormente manifestándose de forma visible en nuestra vida.”

Sin lugar a dudas la transformación se produce como resultado de un profundo proceso de introspección, por medio del cual descubrimos la oferta de valor que representara para nosotros y para los que nos rodean ese nuevo estilo de vida. Y hago hincapié en la expresión “estilo de vida”, porque realmente la transformación, como nuestros estilos de vida es una elección personal.


¡La transformación no puede ser impuesta!


Nos transformamos porque hemos reconocido que no nacimos para ser una simple oruga en lugar de una hermosa mariposa, ni tampoco para ser gallina cuando nacimos para ser águila. Pero para alcanzar un proceso de transformación real y consistente “Alex Rovira” nos dice que; “necesitamos movilizar todas las dimensiones del ser humano, para lograr una transformación real.”

Rovira argumenta que las dimensiones del ser humano son cuatro; querer (actitud), saber (preparación académica e intelectual), saber hacer (tener la capacidad) y por ultimo pero no menos importante, visión (el sentido por, o la razón por).


¿Qué te parece si desmenuzamos estas cuatro dimensiones?


Comencemos con el “Querer” o la “Actitud”, aquí necesitamos reforzar un concepto mencionado anteriormente, la Inteligencia Emocional. Como habíamos mencionado, los pilares sobre los cuales descansa la IE nos permiten completar un proceso de desarrollo personal integral. Necesitamos que nuestra transformación sea totalmente integral, no lograremos una transformación con solo auto conocimiento, auto control y auto motivación.

Con estos tres principales pilares solo atendemos aspectos internos, pero nuestra transformación tiene que tener una meta, una propuesta de valor personal o colectivo. Por eso es necesario que como parte de nuestro desarrollo de Inteligencia Emocional desarrollemos igualmente un mayor nivel de empatía y de habilidades sociales (aspectos externos).

Los psicólogos establecen que todos tenemos la capacidad de cambiar, que todos somos capaces de alcanzar una transformación, pero para poder lograrlo hay una sola condición, “querer hacerlo”.

Les dejo este “link” para que disfruten un excelente video sobre los beneficios de la IE por Daniel Goleman, quien es considerado el Padre de la Inteligencia Emocional.

“No se trata de empezar siendo grande, sino de terminar siendo grande” – Guy Kawasaki (Tomado del libro “Aprendiendo de los mejores” – Francisco Alcaide)

El querer nos mueve sin duda hacia una transformación, pero el “SABER” (nuestra preparación académica), es por medio de quien desarrollamos las herramientas necesarias para un nivel superior de formación o preparación. Por medio del saber logramos desarrollar competencias duras y blandas. Por medio del saber, regresamos a nuestra inteligencia emocional, para no solo transformar las ideas y conceptos pre concebidos que tengo de mí. También puedo entender el porqué del comportamiento de los que me rodean y como puedo utilizarlo y obtener mejores resultados personales y colectivos.

“Busco hombres que tengan la infinita capacidad de no saber lo que no se puede hacer” – Henry Ford (Tomado del libro “Aprendiendo de los mejores” – Francisco Alcaide)

Entonces a ese “querer” y a ese “saber”, necesitamos sumarle el “Saber Hacer” o el “Poder Hacer”.

Sin duda alguna, si queremos y sabemos se nos hará mucho más fácil el “saber hacer”. El poder hacer no es otra cosa que nuestra capacidad o nuestro talento. Es esa capacidad que un entrevistador percibe de nosotros y que finalmente le hace tomar la decisión de contratarnos. Aquí hay un punto muy interesante, hay quienes logran completar la meta del “saber” e incluso desarrollan la capacidad del “Poder” y son ciertamente convincentes para otros. Pero resulta que nunca lograron un verdadero “querer” o sea una actitud correcta.

“En la mayoría de los casos somos contratados por nuestras capacidades (Poder hacer) pero somos despedidos por nuestras incapacidades (Actitud incorrecta).”



Entonces, ¿para que “querer”, o para que “saber” y para que “poder”?

Un verdadero proceso de transformación exige de una razón, una meta, una visión. Todo proceso de transformación tiene que desembocar en “Acción”, necesitamos darle sentido a nuestro proceso. Ok, vamos a explicarlo en “arroz y habichuelas” como decimos en Puerto Rico;

“Quiero bajar de peso (querer), necesito tomar la decisión de si lo voy hacer solo, o si voy a un gimnasio (saber), desarrollo un plan personal para bajar de peso (poder), pero ¿Cuál es la razón para esta transformación?

Podría ser porque quiero una mejor condición de salud, me quiero ver mejor físicamente o simplemente quiero aprovechar un tiempo disponible (visión).”

¿Qué podemos concluir?

Los procesos de transformación no son temporales, son continuos. No es solo alcanzar la meta, es superar esa meta, y en mi opinión muy personal, un proceso de desarrollo personal necesita estar acompañado de un deseo de motivar a otros a moverse de su zona de comodidad, para comenzar a hacer cosas diferentes, que produzcan como resultado cosas diferentes.

Te recuerdo que una de las Leyes de la Espiritualidad establece que “cualquier momento en que comiences es el momento perfecto.” No somos árboles que no pueden moverse, y nuestro mayor activo es nuestra capacidad de aprender, de cambiar, de evolucionar, de transformarnos.

En este enlace te comparto un breve video producido por “Grupo TRENTO” sobre la transformación del Águila. Porque llega un momento en nuestra vida que necesitamos entender que lo que ayer fue nuestra fortaleza, hoy se ha convertido en una debilidad. Para poder volar alto, para poder tener otra visión de nosotros y de la vida, necesitamos desprendernos del ayer.

Necesitamos arrancar de nosotros todo lo que ya no nos sirva. Porque necesitamos nuevas garras para por atrapar firmemente nuestro futuro. Necesitamos un nuevo pico que nos permita alimentarnos de nuevos conceptos. Y necesitamos plumas nuevas para poder volar sin cansarnos y remontarnos hacia las alturas, para disfrutar de nuevos y maravillosos parajes, donde podamos experimentar una mayor sabiduría.

Necesitamos desaprender y volver a llenarnos de nuevos conocimientos que nos sirvan como zapata para la edificación de un futuro exitoso.

“Imposible significa, simplemente, que no has encontrado la solución” – Henry Ford(Tomado del libro “Aprendiendo de los mejores” – Francisco Alcaide)

¿Te animas?, que te parece si nos vamos juntos tras un nuevo proceso de transformación en nuestras vidas. Yo estoy listo para apoyarte, déjame por favor tu impresión y comunícate para conversar sobre nuestros planes.



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Siempre es un placer conocer la opinión de otros sobre lo que escribimos.

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